La solución a la enfermedad de adicción comienza cuando la pareja o los familiares contactan con un centro especializado como DESPIERTA.
Desgraciadamente, la persona afectada no suele tomar la iniciativa. No olvidemos que la adicción es la enfermedad del autoengaño y que sus síntomas principales son la negación, la minimización y la justificación.
Desastres y arrepentimiento
Por muchos desastres que vaya acumulando a causa de las apuestas o el consumo de alcohol y resto de drogas. Y por muy grande que sea el arrepentimiento después de cada episodio, la persona adicta es incapaz de parar el golpe.
Es la esencia misma de la enfermedad. La voluntad está anulada. Y por mucho que el adicto quiera dejar de hacer lo que tanto daño le provoca, no puede. Necesita ayuda.
Lo doloroso de la adicción es que la petición de ayuda se retrasa lo indecible. En otras enfermedades, en cuanto surgen los síntomas, se acude rápido al médico. En el caso de la adicción, la cosa es más complicada.
Primero, por la negación. La persona adicta distorsiona la realidad y no es capaz de ver la dimensión real de su problema. La
enfermedad afecta al cerebro y el adicto, hasta que no inicia las terapias, no concibe su vida sin consumo o sin juego. Segundo, porque el adicto miente y oculta cuanto puede. Y tanto la pareja como los familiares tardan tiempo en ver con nitidez la gravedad de la situación.
A esto hay que sumar que los familiares tienen, igual que el enfermo, sentimientos de culpa, vergüenza, miedo y esto hace que tarden más de la cuenta en moverse y buscar ayuda experta.
Más de 260.000 barceloneses
La realidad es que la adicción afecta a todo tipo de personas y de familias. Estadísticamente, al 15 % de la población. En Barcelona, aplicando ese porcentaje a los aproximadamente 1,73 millones de habitantes de la ciudad, serían más de 260.000 personas. Hay más casos de adicción en nuestro entorno próximo de lo que pensamos.

