Familia

“Las adicciones son una enfermedad silenciosa que afecta a toda la familia y no respeta a nadie”

¿Intentas adaptar tu carácter
al de tu familiar con adicción?

¿Tienes miedo a su reacción?

¿Sientes la necesidad de vigilar a tu familiar a todas horas?

¿Realizas tareas que debería hacer él o ella por temor a que las olvide?

¿Sueles justificar o minimizar su comportamiento?

¿Has cambiado tus hábitos para poder controlar los suyos?

La importancia de la familia

Siempre que sea posible, es fundamental que la familia (padres, hermanos, pareja) acompañe a la persona durante su proceso de recuperación. Este acompañamiento no solo facilita el avance terapéutico, sino que también ayuda a sostener y consolidar los cambios necesarios. Aunque la recuperación es, en última instancia, responsabilidad de la persona afectada, el entorno familiar contribuye de manera decisiva a crear un contexto estable, comprensivo y, al mismo tiempo, exigente, que favorece el proceso de cambio.

Coadicción

Debido a la adicción de un miembro de la familia o de la pareja, el resto de personas puede desarrollar un trastorno conocido como coadicción. Es decir, el vínculo que antes era sano se va modificando, cambiando y desvirtuando a medida que el afectado incrementa el consumo o intensifica sus conductas adictivas. En este proceso, los familiares dejan de exigir aquello que antes hubieran considerado imprescindible. Bajan el tono, ceden en límites importantes y, a su pesar, acaban convirtiéndose en espectadores preocupados de la evolución —o quizá sería más preciso decir, de la involución— de la persona afectada. Para que la salud mental y emocional no solo del paciente, sino también del resto de la familia, pueda restablecerse, es fundamental que la recuperación se aborde de manera conjunta. En Despierta contamos con terapias de familia y de pareja, así como con visitas concertadas, que se programan cuando el equipo o los propios familiares lo consideran necesario.

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